LOS CÓDIGOS MORALES QUE ESCONDE EL JUEGO DE LOS PERROS

Cachorros jugando

Los cachorros deben aprender los códigos de juego desde pequeños

se comunican con códigos corporales en los que se invitan al juego, se advierten que morderán inofensivamente o manifiestan su disgusto respecto a cierto tipo de juego

El juego en los perros

Una de las situaciones más comunes en el parque es ver a 2 o más perros saltando uno encima del otro o persiguiéndose con el hocico, mostrando sus filudos colmillos. Parecen a veces una bola donde sobresalen algunas patas, orejas, colas y ruedan de un lado al otro del parque.

Perros jugando

Suelen darse mordidas juguetonas más o menos toscas

Parecen disfrutarlo, lo que nos hace pensar que no hay nada que temer. Los perros en el juego demuestran moralidad y hasta diplomacia según el investigador Marc Bekoff pues se comunican con códigos corporales en los que se invitan al juego, se advierten que morderán inofensivamente o manifiestan su disgusto respecto a cierto tipo de juego con poses y actitudes que conocemos como la “posición de yoga” en la que estiran las patas delanteras levantando la cadera y cola o cuando se tiran panza arriba y ruedan. Además son capaces de reprobar la mala actitud de otros perros dejándolos fuera del grupo.

Perros que se muerden

Cuando los mordiscos no son de juego

Cuando los perros pelean

Pero a veces es irremediable y sucede. Podemos distinguir que no es juego sino pelea cuando percibimos gruñidos, que se erizan los pelos del lomo, que muestran en exceso los colmillos frunciendo el hocico y nariz o que dan ladridos graves. Los perros que realmente se van a pelear se atacan tan pronto que es casi imposible detenerlos o adivinar lo que va a ocurrir. Pero todo indica que entre ellos son capaces de regularse. Hoy encontré en este video en que un maltés viene a poner orden a un par de perritos enojados. ¡Es muy curioso!

¿Vieron? ¿En qué momento el juego se convirtió en pelea? Ambos se huelen alrededor de la oreja y el más grande comienza a morder. Al parecer el más pequeño (y de corbata) no está del todo cómodo, retrocede y hasta se acuesta, como “rindiéndose” pero el otro no se detiene y el pequeño se para en 2 patas y muestra los colmillos. Es interesante cómo al llegar los otros perros, no hace falta mayor explicación y todos miran al agresor como culpable y es él a quien le toca retroceder y calmarse.

Referencias: Barkpost, Washington post.
Imágenes: Dog behaviour tips, Pets4u, Duke Evolutionary Anthropology.